Tesla deja de aceptar bitcoins para comprar sus coches y la criptomoneda se desploma.

Elon Musk, fundador y primer accionista de Tesla, en la alfombra roja de los premios Axel Springer 2020, en Berlín.

El consejero delegado de Tesla, Elon Musk, informó el miércoles por la noche de que la compañía de vehículos eléctricos dejará de aceptar el bitcoin como forma de pago para adquirir sus coches debido a su impacto medioambiental. La decisión llega solo 50 días después de que se abriera esa posibilidad a sus clientes en Estados Unidos, y ha tenido repercusiones inmediatas: nada más conocerse la noticia, el precio del bitcoin cayó con fuerza. Pasadas las doce de la mañana hora española cotizaba en 49.600 dólares, con pérdidas superiores al 12%.

La medida se divulgó al más puro estilo Musk, con un mensaje en la red social Twitter, donde cuenta con más de 54 millones de seguidores. “Nos preocupa el uso cada vez mayor de combustibles fósiles para el minado y las transacciones con bitcoins, especialmente el carbón, que emite más que cualquier combustible”, escribió el jefe de Tesla.

El consumo energético para la producción de criptomonedas se ha disparado en los últimos años. Un análisis del Centro de Finanzas Alternativas de la Universidad de Cambridge calcula que solo con el bitcoin el gasto es mayor al de países como Finlandia, Suiza o Argentina. La contradicción de vender coches eléctricos, un vehículo llamado a enterrar el modelo de emisiones de carbono de la industria del automóvil, y a la vez permitir el uso de un activo tan contaminante como el bitcoin para comprar sus coches, fue ampliamente señalada por los analistas cuando Tesla comunicó que la aceptaba como medio de pago, pero el impacto ecológico no le frenó entonces.

La marcha atrás de Musk no cierra su idilio con las criptomonedas. “Son una buena idea en muchos niveles y creemos que tienen un futuro prometedor, pero esto no puede tener un gran coste para el medio ambiente”, defendió. Además, en su mensaje en Twitter, el fundador de Tesla abrió la puerta a cambiar el bitcoin por otras criptomonedas más sostenibles que usen menos energía en las transacciones. Por ahora, en cualquier caso, la intención de Musk es dejar en suspenso este tipo de operaciones hasta que se reduzca su impacto medioambiental. Y probablemente tampoco extenderá las ventas de coches en bitcoins al mercado internacional como había planeado que sucediera antes de final de este año.

El movimiento de Tesla de autorizar el bitcoin como medio de pago elevó las especulaciones sobre una posible cascada de compañías imitándole, pero dada la elevada volatilidad del precio de la criptomoneda, ese efecto dominó no ha tenido lugar por ahora, aunque sí ha aumentado la presencia de inversores institucionales en el valor.

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Tesla posee más de 1.000 millones de euros en bitcoins, después de que invirtiera 1.250 millones y vendiera un 10% de esa posición “para probar su liquidez”. La operación le generó más beneficios en sus cuentas del primer trimestre que la comercialización de sus coches eléctricos, pese a que las entregas de estos aumentaron en más del doble respecto al año anterior, con 184.800 ventas. Paradójicamente, la decisión de no aceptar el bitcoin como medio de pago daña la posición financiera de la firma, que invirtió en bitcoins para poner a trabajar el efectivo que no necesita a corto plazo. Sin embargo, el precio del bitcoin sigue por encima del que pagó Tesla cuando realizó la inversión, y las consecuencias de la decisión podrían ir diluyéndose en las próximas jornadas. En lo que va de año, el bitcoin se ha revalorizado cerca de un 70%, pero ese saldo aumenta por encima del 10.000% si se observan los últimos cinco años.

¿POR QUÉ CONTAMINA EL BITCOIN?

El pasado mes de marzo, un informe de Bank of America calculaba que una inversión de 1.000 millones de dólares en bitcoins produce emisiones de carbono equivalentes a las de 1,2 millones de coches durante todo un año. Las razones por las cuales se achaca al bitcoin un enorme impacto medioambiental vienen derivadas del ingente gasto de energía que requiere su minado, con computadoras trabajando sin cesar a pleno rendimiento. Ahí entran en juego las fuentes con las que se produce dicha energía. Según el banco estadounidense, la mitad de los bitcoins son minados en Xinjiang (China), donde el origen del 80% de la energía es el carbón, con lo que la huella sobre el planeta es grande.

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