Seguridad informática

Nueva York lanza un centro de ciberdefensa en el corazón de Manhattan.

Los ciberataques crecieron exponencialmente durante 2020, con la pandemia del coronavirus, y la tendencia se confirmó en 2021: servicios públicos como Colonial Pipelinesistemas de salud como el de Irlanda y el último ataque resonante de Kaseya son sólo algunos de los casos más conocidos. Y algunas ciudades como Nueva York ya están tomando medidas más drásticas: abrirán un centro de ciberdefensa en Manhattan.

egún informó el Wall Street Journal, la ciudad de Nueva York estrenó un Centro de Operaciones de Servicios e Infraestructuras Cibernéticas Críticas (CCSI) para defenderse de los grandes ciberataques.

A partir de una combinación de organizaciones del sector público y privado que incluyen a Amazon, el Banco de la Reserva Federal, IBM, el Departamento de Policía de Nueva York y varios proveedores de servicios sanitarios, la capital del mundo se prepara para hacerle frente a este problema de gran envergadura.

La idea es que si se produce un ciberataque las entidades van a cooperar para superar el ataque y para organizar una respuesta de la ciudad en caso de que la ofensiva digital afecte a la infraestructura de Nueva York.

Los políticos presentaron la idea por primera vez en 2017, pero la CCSI fue una iniciativa virtual hasta ahora.

El caso de Colonial Pipeline afectó el suministro energético de gran parte del país. Foto Bloomberg

El caso de Colonial Pipeline afectó el suministro energético de gran parte del país. Foto Bloomberg

La tendencia podría replicarse en otras ciudades de Estados Unidos: Atlanta y Baltimore fueron afectadas durante el último tiempo y podrían replicar el sistema.

La ciberseguridad, en la mira de Biden

Joe Biden, presidente de los Estados Unidos. Foto AP

Joe Biden, presidente de los Estados Unidos. Foto AP

Los hackeos están entre las preocupaciones más grandes del presidente de los Estados Unidos, Joe Biden. A principios de abril de este año, el Departamento de Justicia de Estados Unidos elevó las investigaciones de los ataques de ransomware a una prioridad similar a la del terrorismo a, raíz del ataque al Colonial Pipeline.

“Es un proceso especializado para asegurarnos de que hacemos un seguimiento de todos los casos de ransomware, independientemente de dónde se pueda derivar en este país, de modo que pueda establecer conexiones entre los actores y avanzar para interrumpir toda la cadena“, había explicado John Carlin, adjunto principal adjunto fiscal general del Departamento de Justicia.

En la práctica, significa que se espera que los investigadores en las oficinas del fiscal de EE. UU. que manejan ataques de ransomware compartan tanto los detalles actualizados del caso como la información técnica activa con los líderes en Washington.

De hecho, este miércoles altos funcionarios estadounidenses se reunieron en la Casa Blanca para evaluar acciones dirigidas a detener los ataques de ransomware, mientras aumentaba la presión sobre el Biden para que tome medidas contra Rusia por los recientes ciberataques.

Kaseya, afectada por REvil. Foto Reuters

Kaseya, afectada por REvil. Foto Reuters

Días después de que cientos de empresas en Estados Unidos y unas 1.500 en todo el mundo vieran sus sistemas informáticos secuestrados aparentemente por el grupo de ransomware REvil, con sede en Rusia, hubo llamados a realizar contraataques duros por parte de los cibersoldados del Pentágono y también reclamando más sanciones contra Moscú.

Después de la reunión, Biden declaró a los periodistas que enviaría un mensaje al presidente ruso, Vladimir Putin, sobre el tema, sin ofrecer ningún detalle al respecto.

Así, con Rusia en el centro de la escena, y lista de los cibercriminales más famosos del mundo en mano, Biden intentará contener un problema que parece estar muy lejos de tener una pronta solución.

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