Detenido en Málaga por un ataque informático a la empresa para la que trabajaba tras ser despedido.

El grupo de Ciberdelincuencia de la Comisaría Provincial de Málaga.

La Policía Nacional ha detenido en Málaga a un ex empleado de una empresa tecnológica, con sede social en la capital, por un presunto ataque informático a la compañía. El investigado, de 31 años y nacionalidad española, supuestamente se habría movido por ánimos de venganza después de que la sociedad prescindiera de sus servicios como programador.

Según las pesquisas, el sospechoso habría procedido al borrado parcial del software de la empresa tras acceder a su servidor de modo remoto e ilegal, ocultándose detrás de una conexión wifi a nombre de su pareja sentimental, pensando que, de esta manera, pasaría desapercibido, han informado desde la Comisaría provincial en un comunicado.

La investigación, llevada a cabo por agentes del grupo de Ciberdelincuencia de la Comisaría Provincial de Málaga, se inició a raíz de la denuncia presentada por el responsable de una compañía, que denunciaba un ataque informático a través del que habían accedido a un servidor, que albergaba un código fuente que daba servicio a un importante cliente.

Así, tras varios intentos fallidos, el hacker entró en el sistema durante breves instantes y procedió al borrado parcial del software, que dejó sin servicio temporal al usuario con el consiguiente perjuicio.

Tras el estudio pormenorizado de los accesos fraudulentos en dos estadios temporales, siendo uno de ellos infructuoso, se constató la coincidencia de la dirección IP desde la que se habían efectuado ambos. Los agentes averiguaron que la persona titular de la referida IP era una mujer vecina de Marbella, que no tenía relación con la empresa perjudicada.

Pero, finalmente, en el marco de la operación denominada Konecta, se determinaría que dicha mujer era la pareja sentimental de un exempleado de la compañía que 15 días antes del ataque había sido despedido. Su perfil coincidía plenamente con la persona investigada, dado que tenía los conocimientos técnicos necesarios al haber desarrollado su labor en la empresa como programador de software de seguridad.

Tras la detención del sospechoso, que supuestamente “se habría movido por sentimientos de venganza”, los agentes practicaron un registro en su domicilio, interviniendo dos ordenadores portátiles, cuatro discos duros, tres pendrive y una tarjeta de memoria. Después del análisis de los efectos, “se verificaron las reseñas técnicas coincidentes con los hechos denunciados, las cuales se hallaban almacenadas en los ordenadores del investigado“.

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