Ciberseguridad. El gran desafío de la banca digital.

La banca se ha convertido en el principal objetivo de los hackers y es el sector que más ciberataques recibe. Acumula el 21 por ciento del total. Además, desde que estalló la pandemia, estos ataques se han multiplicado convirtiéndose, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), en «una amenaza para la estabilidad financiera». Calcula que en 2020 se produjeron 1.500 ataques a bancos, frente a los 400 de 2012.

Por ello, blindarse ante los hackers es prioritario para la banca digital. No hacerlo puede resultarle caro. En concreto, puede ocasionar a las entidades un coste de 1,17 millones de dólares, calcula la compañía de seguridad informática Kaspersky Lab, además de la pérdida reputacional que pueden sufrir a consecuencia de una brecha en su seguridad.

A pesar de recibir más ataques, la banca digital los resiste mejor que otros sectores que, según el analista de INVERSIÓN y director de estudios financieros de Funcas, Santiago Carbó, «han sufrido pérdidas de datos muy sensibles».

Se trata «de una cuestión de riesgo operativo y reputacional del que la banca se ha defendido con mucho cuidado y que, hasta la fecha, le confiere una ventaja frente a sus competidores, entre los que se encuentran las big tech».

Inversión en seguridad

Para hacerse invulnerable, la banca española ha aumentado su inversión en ciberseguridad. De los 4.000 millones que invirtió en tecnología durante 2019, entre el cinco y el diez por ciento del total fue a parar a esta área.

Según recoge un informe publicado este año por la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), las entidades que la conforman, entre las que se encuentran Caixabank, Bankia, Unicaja, Abanca, Liberbank, Kuxabank e Ibercaja, invirtieron en 2019 más de 1.600 millones en tecnología, de ellos, 57,7 millones los dirigieron a ciberseguridad y 84 millones los dedicaron a formación para protegerse de los hackers.

Lo que equivale a una inversión media por entidad de 9,6 millones de euros. Esta inversión ha dado sus frutos.

Ha hecho que «las entidades financieras españolas cuenten con sistemas de elevada protección frente a ciberataques», afirma Carbó, y ha colocado a España entre los países con menos incidencias de este tipo debido «a la seguridad de la encriptación y a otros sistemas de protección».

En lo que a usuarios bancarios se refiere, «España tiene los mismos problemas que el resto de países avanzados en cuanto a phishing y fraudes, pero ha progresado mucho en sistemas de alerta y de doble autenticación para evitarlos», añade Carbó.

TIBER-EU y Pinakes

Los bancos no escatiman esfuerzos para protegerse, «revisan continuamente su capacidad de defensa, detección y respuesta ante los ciberataques.

Pero su éxito no depende solo de ellos, sino también de la responsabilidad de los clientes, que son el eslabón más frágil de la cadena», reconoce José Luis Martínez Campuzano, portavoz de la Asociación Española de Banca (AEB).

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 0 Promedio: 0)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *