BITCOIN Y DIVISAS VIRTUALES, LA BATALLA MONETARIA QUE MANTIENE EN VILO A PAÍSES E INVERSORES.

Varios bancos centrales impulsan sus propias monedas digitales para no quedarse atrás en la carrera ante las criptomonedas y la digitalización de la economía.

Logotipos de varias criptomonedas en una pantalla.

En pleno impasse del bitcoin, los países aceleran la carrera por lanzar sus propias monedas digitales en un intento por no quedarse atrás en la batalla monetaria que se juega cada vez más en el terreno digital.

El último en sumarse abiertamente a esa carrera ha sido Reino Unido, cuyo primer ministro, Boris Johnson, ha encargado al Banco de Inglaterra un plan para lanzar la libra digital. La iniciativa ya había sido avanzada hace unos días por su ministro de Finanzas, Rishi Sunak, quien además le puso nombre a la futura moneda: britcoin.

«Estamos lanzando un nuevo grupo de trabajo entre el Tesoro y el Banco de Inglaterra para coordinar el trabajo exploratorio sobre una posible moneda digital del banco central (CBDC)», explicó Sunak en una reciente conferencia

Ahora bien, antes que Reino Unido había otros países que ya llevan tiempo trabajando en proyectos de stable coins, que es como se denomina a las monedas virtuales creadas por los bancos centrales para que su valor permanezca estable (CBDC, por sus siglas en inglés).

PAÍSES

Ninguno quiere quedarse atrás en la carrera por las monedas digitales que, más que un síntoma, es una consecuencia de la digitalización de la economía. La pandemia ha acelerado esa transformación que ya estaba en marcha y que tendrá repercusiones para la gran economía y también para el pequeño consumidor.

El temor a los contagios ha acelerado la lenta pero progresiva desaparición del efectivo y la digitalización de los sistemas de pagos y eso ha avivado las prisas de los bancos centrales por disponer de monedas virtuales que les permitan competir en ese cambiante ecosistema digital.

En Europa, el BCE acaba de presentar las conclusiones de la consulta pública que abrió meses atrás sobre el euro digital. De sus conclusiones se extrae que los ciudadanos esperan privacidad, seguridad, posibilidad de pagar en toda la zona euro, sin costes adicionales y poder usarlo sin conexión a internet.

También Suiza tiene en marcha un proyecto propio, aunque el más aventajado de todos es China, donde el yuan digital podría ser una realidad en cuestión de meses. Ahora mismo se encuentra en fase de pruebas en varias ciudades del país y la idea es que pueda empezar a utilizarse en el año 2022 de manera complementaria y combinada con las divisas físicas.

En el largo plazo, el Gobierno de Pekín es incluso más ambicioso y aspira a que el yuan digital acabe sustituyendo por completo a las monedas físicas en todo el país y que su influencia vaya más allá de sus fronteras, llegando a convertirse en una moneda de referencia a nivel global.

BATALLA MONETARIA

Enfrente tendrá a rivales como el bitcoin. La más popular de las criptomonedas batió su récord por encima de los 64.000 dólares el pasado 14 de abril, coincidiendo con la salida a Bolsa de Coinbase, la mayor plataforma de comercialización de criptoactivos de EEUU. Sin embargo, una semana después se desplomaba por debajo de los 50.000 billetes verdes y ayer lunes comenzó la semana intentando recuperar posiciones por encima de los 53.000.

La apuesta de los inversores institucionales en los últimos dos años ha consolidado al propio bitcoin y al resto de criptomonedas -hay más de 3.000 diferentes- como activos de inversión en los mercados, sin embargo, sus características y su elevada volatilidad divide a unos y otros.

Mientras gigantes como JP Morgan avalan su atractivo y podrían estar ultimando el lanzamiento de un fondo de inversión en bitcoin (según publicó ayer el portal Coindesk), supervisores y reguladores de todo el mundo advierten del riesgo que supone para los pequeños inversores.

«No son adecuadas para pequeños ahorradores y pueden suponer la pérdida total de la inversión», alertaron la CNMV y el Banco de España en una reciente nota conjunta de todos los supervisores de los mercados europeos.

En esta línea, los analistas de Bankinter ponían el foco ayer en el riesgo que suponen para la estabilidad de los mercados e incluían a las criptomonedas como uno de los tres mayores riesgos a tener en cuenta en estos momentos. «La imposibilidad de valorar estos activos de cuestionable reputación en combinación con la dimensión de la inversión que concentran puede proporcionar un susto en cualquier momento», recogía el informe de la entidad.

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