Por si la preocupación suscitada por el cambio climático global no
fuera suficiente, el desastroso vertido de petróleo en el Golfo de
México constituye un ejemplo aún más rotundo de la conveniencia de
abandonar los combustibles fósiles y usar otros que sean
renovables, puedan ser producidos de forma sostenible, y no pongan
al medio ambiente en peligro.
