Holanda, Austria y Bélgica se alinearon con la canciller de Alemania, Angela Merkel, para sacar a la luz un sonado escándalo de evasión fiscal que supone un severo golpe a las leyes suizas sobre secreto bancario.

El ministro de Economía alemán, Wolfgang Schaeuble, hizo temblar esta semana a la poderosa banca suiza al anunciar que su Gobierno está dispuesto a pagar 2,5 millones de euros por una lista de potenciales evasores robada a un banco suizo. El monto no pagado al fisco por esos ciudadanos alemanes y de otros países rondaría los 100 millones de euros.

Ahora, los Gobiernos de Holanda, Austria y Bélgica también muestran interés en obuna copia del disco compacto que contiene los datos fiscalmente sensibles.

El ministro de Finanzas de Suiza, Hans-Rudolf Merz, dijo ayer que su país no ayudará a Alemania o a otros cazadores de evasores sobre la base de datos robados a un banco suizo, pero trató de apaciguar la creciente disputa diciendo que Berna no tomará represalias.

“Es obvio que este robo es un acto criminal”, dijo Merz. “Suiza no debe, por tanto, ofrecer ayuda administrativa en estos casos ni ahora ni en el futuro”, agregó. No obstante, añadió que su país seguiría participando en las negociaciones encaminadas a firmar un nuevo tratado fiscal con Alemania.

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